lunes, 23 de junio de 2014

Obra Teatral; La pluma mágica. (Caímos al proscenio)

El día sábado 21 de junio vi la vida desde una perspectiva distinta, siendo esta misma quien me llevara a comprender que los sueños no sólo dependen de dormir, sino también de despertar y trabajar, entendí que claramente a través de su pluma, Ibrahim Medina nos quiere dar un mensaje que motive el deseo supremo de cada ser humano a conquistar todas las metas que deseamos lograr.
Un espantapájaros, una campesinita y un conde tienen la parte central de la historia que nos remonta en esta oportunidad a tiempos de antaño, cuando aún existían las clases sociales que distinguían a condes y plebe en general, conoceremos del amor que se cree imposible y luego se puede lograr, con el profundo deseo de un corazón que aunque puede ser de paja pudo llegar a latir y amar a, Any Luna, la despampanante campesinita que motiva a un espantapájaros a lograr con afán y entusiasmo que su ada madrina Mimi, (Anáhys Ortiz) le otorgué vida a través de una pluma mágica que le permitirá dar el todo por conseguir que su eterna enamorada recupere su libertad, acompañado de un ratón y una escoba que los harán reír sin parar con sus divertidas ocurrencias hasta llegar al punto de una competencia de Baile propuesta por el conde para lograr a través de su hechizo el amor de, Any Luna, pero muchos creerán que termina allí, pues no es así, hay mucho más para el disfrute general. 
Siempre muestro respeto por aquellos que tienen la ardua pero sin duda alguna amada labor de entretener a los más pequeños de la casa, pues es trabajo difícil mantener sentado a un niño por más de 1 hora en un sillón, por ese motivo mi prueba infalible siempre a sido llevar a cada función que me invitan a la más pequeña de la casa, mi hermanita, Luisana Aliendres, quien indudablemente fue atrapada por la puesta permitiéndole quedar enganchada en las divertidas coreografías de ver y escuchar que nos trae este espectáculo musical, fue grato verla reír y en tanto entretén. Gracias!
Por mi parte pude comprender que en oportunidades vamos a ver un espectáculo y nos enfocamos netamente en lo actoral, lo que nos quita la posibilidad de disfrutar (o al menos esto ocurre en mi caso) quizás sea esta la parte más difícil del oficio del actor, el no poder disfrutar como cualquier espectador netamente ajeno a tan gloriosa profesion, pero por momentos olvide ese extremo y termine riendo repetidas veces con las divertidisimas escenas que se muestran a lo largo de la obra, a pesar de algunos detalles significativos estéticamente que posiblemente se dieron por motivos ajenos al público en general, sólo resta decir que para sus inicios es muy bueno saber que no todo el mundo puede ser un gran artista, pero que un gran artista puede venir de cualquier lugar y con distintas enseñanzas y posibilidades de mostrar! Aún queda voluntad y amor para dar en este país lleno de arte nacional.
Recomendada con amplitud!
Arriba el telón y que sigan los aplausos!

Gabriel Aliendres Martínez 

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